El verano pasó acompañado de distintos aromas de mar y muchos matices. Aroma de presente y de futuro en la ría de Pontevedra, aroma de mes de mayo florido y soleado en mis sueños, aroma de noche blanca y luna nueva.
También tuve la opción de estar solo y de pensarte, de imaginar lo orgulloso que estarías al verme cargar con Oti la hoguera y el "ramu" en Villahormes vestidos de porruanos, como tú siempre quisiste que hiciésemos. Aroma de recuerdo doliente y punzante en esos días, de esa ausencia atroz en la que te abrazo en un silencio cada vez más íntimo e inexplicable.
Al fin, en la orilla, refrescó mi espíritu y mi cuerpo el aroma del mar de nuestras soledades, rodeados de la calurosa paz de un agosto de infierno. Paz al fin y al cabo, salpicada de multitud de zarpazos robados al tiempo en la pequeña cala donde me has esperado tantos meses.
Entre todos estos aromas se mezclan los del cambio, los de un coqueto ático con alma de madera donde ya sueño tus abrazos de frío. También huelo los aromas que vienen por mail y por teléfono, esos que empapan de vida nueva.
Y en un mes exacto, el aroma del capote de Morante, en ese otoño de Madrid que tanto espero.
jueves, 3 de septiembre de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
Pontevedra
Pontevedra es una cosa y son muchas. Es la salud de sus calles y de sus vinos, es rumor de ría, es gente tranquila y noble. Pontevedra me sabe a besos "a feira" y a albariño de Santiago Ruiz, a zamburiñas y arena, a un sofá negro que me recuerda a aquel donde me sentaba con mi padre (por aquello de que tiene un sitio reservado, pero siempre puedes sentarte a su derecha).
También huele a albero estos días Pontevedra, aunque los mismos que aplauden a José Tomás tilden de apático a Morante (Dios les perdone a todos). Tendido 2, fila 4, asiento 11. Pontevedra me ha regalado también un sueño taurino, conocer a Morante, darle la mano y mirarle a la cara. Y es muy difícil de explicar lo que sentí cuando Morante me miró y me susurró su agradecimiento. Tengo esa voz en la cabeza, y tengo guardado en mi piel el tacto de su capote y su apretón de manos. Toqué el capote de Morante...sin comentarios.
Pontevedra me devuelve la sonrisa de mi madre y me entrega el cariño de una familia donde ya soy uno más. Nazco de nuevo en la mañana y paladeo la quietud del tiempo, porque el tiempo pasa lento aquí, paredes adentro y afuera. Pontevedra me trajo a tí, o mejor dicho, tú me trajiste a Pontevedra para quedarme en ella, para quedarme en tí. Para que sea aquí donde te de lo poco que me queda ya por darte, una palabra o dos y mi promesa ya oficiosa.
Si, Pontevedra es muchas cosas y es solo una. Es mi sueño de amor cumplido.
viernes, 24 de julio de 2009
Otro para chiqueros
Ultimamente los días se me pasan como los créditos del cine. La cara embobada que mira al aire sin fijarse en las letras, el cúmulo de información que se muestra y que se va, las ansias repentinas de querer verlo todo, el súbito desinterés al ver que la gente pasa de aquello que para tí es importante.
Es complicado. Quiero escribir de muchas cosas, quiero hablar de tí, de los encuentros furtivos que mantenemos mientras camino por la calle sin que nadie nos vea, de las cosas que me dices al oido para que se me pase la pájara y espabile. Quiero hablar de las vacaciones, de esa sensación que tengo de que jamás antes las tuve. Quiero hablar de mi sueño nórdico, cuyo frío siento por momentos y olvido por otros presa del desánimo.
Quiero hablar de muchas cosas, quiero pero me cuesta centrarme en esta tarde somnolienta donde todas las ausencias se agigantan, donde todos los toros son descastados. Y en esta indecisión de silencio, me surge la cara enardecida de César, su mirada cocinada poco a poco con las brasas diarias del sarmiento, su cariño incondicional. César vivía en Traspinedo tranquilo, compartía con sus hijos un negocio con sabor a pinchos de lechazo y aquel emporio que montó en Benidorm fruto de años y años de trabajo.
César vivía la vida entre ascuas y familia, hasta que un día por la mañana el corazón dijo "hasta pronto". Es increíble, un día te levantas tomando un café con tu mujer, y horas más tarde un infarto te manda a chiqueros. Es injusto y es cruel. Desde luego, el que inventó esto, lo hizo con muy mala hostia.
Es complicado. Quiero escribir de muchas cosas, quiero hablar de tí, de los encuentros furtivos que mantenemos mientras camino por la calle sin que nadie nos vea, de las cosas que me dices al oido para que se me pase la pájara y espabile. Quiero hablar de las vacaciones, de esa sensación que tengo de que jamás antes las tuve. Quiero hablar de mi sueño nórdico, cuyo frío siento por momentos y olvido por otros presa del desánimo.
Quiero hablar de muchas cosas, quiero pero me cuesta centrarme en esta tarde somnolienta donde todas las ausencias se agigantan, donde todos los toros son descastados. Y en esta indecisión de silencio, me surge la cara enardecida de César, su mirada cocinada poco a poco con las brasas diarias del sarmiento, su cariño incondicional. César vivía en Traspinedo tranquilo, compartía con sus hijos un negocio con sabor a pinchos de lechazo y aquel emporio que montó en Benidorm fruto de años y años de trabajo.
César vivía la vida entre ascuas y familia, hasta que un día por la mañana el corazón dijo "hasta pronto". Es increíble, un día te levantas tomando un café con tu mujer, y horas más tarde un infarto te manda a chiqueros. Es injusto y es cruel. Desde luego, el que inventó esto, lo hizo con muy mala hostia.
miércoles, 8 de julio de 2009
De lejos, de momento
A veces, buscar salidas agobia. O comienza a agobiar, que es lo preocupante. Y de repente te das cuenta que aquello que pensabas que iba a resultar tan fácil, es sin embargo una tarea ardua que traerá sinsabores y pequeñas frustraciones en forma de correos electrónicos escuetos o teléfonos que no suenan.
Y es en este momento cuando debo agarrarme a la verdad diaria, a lo que tengo y nadie me puede quitar. Irte a buscar y redescubrir tus abrazos, probar distintas cervezas con distintas bocas, pensar en ese agosto soñado y tranquilo en el que aprender.
Es clave imaginar ilusiones que hagan que la espera sea menos áspera. Ayer por ejemplo, me di cuenta de que en menos de un mes vuelvo a mi abono de la plaza de Pontevedra. Vuelve José Tomás al coso de San Roque, la única plaza de menos de diezmil espectadores a la que asiste, por tercer año consecutivo.
Pero yo me quedo con la del día 2 de agosto. Curioso cartel, inesperado: Espartaco, Ponce y Morante. Vuelvo a Morante, vuelvo a sentir la ilusión de ver volar su capote y su cabeza. Y desde la fila 3 del tendido se le ha de ver muy cerca. Tengo fotos muy bonitas con toreros en Pontevedra, con el Cid, Espartaco (de calle) y una muy graciosa con César Rincón, de la que solo recuerdo el tacto de su chaquetilla, que me pareció de titanio. Ayer pensaba ya en la estrategia a seguir para conseguir mi trofeo más preciado, dar la mano a Morante y sacarme une terrenal fotografía a su lado.
Pensar en esas cosas hace que este verano madrileño me huela ya a mar y a albero, a apartamento furtivo y a chigre, a compañía y soledad.
Y de lejos, imagino las extrañeza de mis rubios vecinos cuando vengan a visitarme y se encuentren en la pared del pasillo de mi flamante casa de "*******gate" una foto mía con un señor de cabello aleonado y traje dorado. Yo les diré "mi amigo José Antonio, aquí presente".
jueves, 11 de junio de 2009
Millones
Hoy el mundo se tambalea ante la sinrazón del fútbol. Nos bombardean con la dichosa cifra, un montón de millones para traer a Madrid a un chico que le pega al balón y que corre, pero que además vende camisetas como churros. Y eso no es lo más sangrante, resulta que el pobrecito, ganará mi sueldo de un mes mientras se echa la siesta (de media hora).
Mucho dicen sobre el sueldo de los toreros, muchos critican las ¿elevadas? cifras que manejan los apoderados, algunos más que otros en función de caché y valía. Yo hoy me pregunto por qué la gente critica a los toreros por sus ganancias y sin embargo jalean que unos jovencitos, en su mayoría cortos de entendederas, se peguen la vida padre porque seben hacer un regate.
¿Que no hay diferencia? Qué va, solo que los matadores de toros se juegan la vida en cada tarde. A otros dejo la discusión de si los futbolistas crean o no arte con el balón en los pies (que habrá de todo).
Yo, para ser sincero, lo único que lamento es que Florentino no sea empresario de Las Ventas. A ese si que no se le ocurriría dejarnos otra feria sin José Tomás.
Mucho dicen sobre el sueldo de los toreros, muchos critican las ¿elevadas? cifras que manejan los apoderados, algunos más que otros en función de caché y valía. Yo hoy me pregunto por qué la gente critica a los toreros por sus ganancias y sin embargo jalean que unos jovencitos, en su mayoría cortos de entendederas, se peguen la vida padre porque seben hacer un regate.
¿Que no hay diferencia? Qué va, solo que los matadores de toros se juegan la vida en cada tarde. A otros dejo la discusión de si los futbolistas crean o no arte con el balón en los pies (que habrá de todo).
Yo, para ser sincero, lo único que lamento es que Florentino no sea empresario de Las Ventas. A ese si que no se le ocurriría dejarnos otra feria sin José Tomás.
sábado, 6 de junio de 2009
Por ilusiones
Por fin llegó el día de mi confirmación en Las Ventas. Llegué a tiempo de tomarme el gin-tonic con hierbabuena, y allí estaba mi padrino de confirmación, de Lila y oro (inolvidable Chenel) marcando los tiempos de una conversación que era delicia escuchar. La bajada desde el bar a la plaza, por la calle Alcalá, fue una suerte de paseillo. Qué hermosa se ve la plaza desde allí. Enrique, con el radar puesto anotando los rostros conocidos "Mira, Javier Vázquez", aunque lo mejor fue cuando, al entrar por el patio, acertó a ver a una gachí alemana que al parecer había publicado un libro fotográfico sobre José Tomás, la misma que enloquecería en el albero con la salida a hombros de Esplá dos horas y media después del avistamiento.
Y sin querer, pasaron las horas, y yo callado y poniendo la oreja, disfrutando de los comentarios de Enrique, que bien debería cobrarlos a millón. Toda una lección de tauromaquia, todas las miradas, todos los detalles, "Mira qué bonita la chaquetilla del picador". Lección magistral gracias a la pericia de Eneko en conseguir las entradas (aunque él niegue que sea acierto suyo y que viene de lo alto).
Así ir a los toros es otra cosa. Ayer Esplá, torero único y añejo, acompañó con su arte y su sonrisa agradecida una tarde tan especial como la de ayer. "Es como Rafael el Gallo", apuntaba Enrique mientras Esplá recibía el cariño de Madrid en su última vuelta al ruedo de Las Ventas.
Un lujo, un guiño del cielo y del destino, un recuerdo permanente hacia los que nos precedieron un día, y que ahora beben ginebra con nubes en vez de hielo. Ayer, más que nunca, Jaime Arenillas...por ilusiones.
Y sin querer, pasaron las horas, y yo callado y poniendo la oreja, disfrutando de los comentarios de Enrique, que bien debería cobrarlos a millón. Toda una lección de tauromaquia, todas las miradas, todos los detalles, "Mira qué bonita la chaquetilla del picador". Lección magistral gracias a la pericia de Eneko en conseguir las entradas (aunque él niegue que sea acierto suyo y que viene de lo alto).
Así ir a los toros es otra cosa. Ayer Esplá, torero único y añejo, acompañó con su arte y su sonrisa agradecida una tarde tan especial como la de ayer. "Es como Rafael el Gallo", apuntaba Enrique mientras Esplá recibía el cariño de Madrid en su última vuelta al ruedo de Las Ventas.
Un lujo, un guiño del cielo y del destino, un recuerdo permanente hacia los que nos precedieron un día, y que ahora beben ginebra con nubes en vez de hielo. Ayer, más que nunca, Jaime Arenillas...por ilusiones.
jueves, 4 de junio de 2009
Ayer, día de Fiesta
Ayer fue un día precioso, y no por la corrida en sí, aunque siempre se aprenden cosas en todos los toros.
Me llevé a mi hermano a Las Ventas por primera vez. Se enganchó el AVE y a las seis estaba a buscarme en el trabajo. En su mirada, la ilusión del que aun siente que Madrid es la cuna del toreo, del que se siente privilegiado por estar en la plaza en día tan señalado. Ya en la grada del seis, le miraba y me emocionaba, nos sonreíamos y nos abrazábamos.
Me quedo con eso, con la magia taurina que nos envolvió ayer. El paseillo, los comentarios, las vistas desde la terraza. Y qué feliz me siento de que su primera vez haya sido conmigo.
Lejos queda ya mi primera vez, mayo de 2007: Lopez Chaves, Gallo y Capea. Al comenzar el paseillo llamé a mi padre, que estaba en Asturias con la cornada en el estómago reciente. Le dije, sencillamente, que era una putada que no hubiese podido venir conmigo. Respondió "Seguro que para la Feria de Otoño estoy bien, y entonces iremos, y antes de la corrida comemos en el Asador Donostiarra, que te lo debo". Lloré de emoción y afronté ese amargo debut en Madrid, con la triste certeza de que nunca llegaría ese día soñado.
Ayer, tanto Oti como yo llevábamos sendos pares de gafas de sol de mi padre.
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